Ojo en el cielo
oscura la noche
un cráter en la luna
esconde horizontes con su negrura
pared de concreto
en la ventana una anciana en una silla
Otoño es bruma
la noche hecha cortina
enrolla rocío la aurora
por calles van cayendo
las hojas de la encina
le danzan al viento
el ojo de Otoño en el cielo
pintó de amarillo la vista
usó mi paleta en sus sueños
miércoles, 31 de marzo de 2010
sábado, 27 de marzo de 2010
El carretel de papel
El carretel de papel
prende el ascua del tiempo
¡Busquen en su propia sombra!
tanto requesueño en puro ultraje
llenan de miedo el miedo al miedo
en el medio de eso subjace el temor de temer;
un súcubo lascivo te mira
te mete mano te mete miedo
el carretel de papel me dio bronca
cantaban las miradas sin ojalillos muertas de vidrio
y se llenó la noche de puertas abiertas.
prende el ascua del tiempo
¡Busquen en su propia sombra!
tanto requesueño en puro ultraje
llenan de miedo el miedo al miedo
en el medio de eso subjace el temor de temer;
un súcubo lascivo te mira
te mete mano te mete miedo
el carretel de papel me dio bronca
cantaban las miradas sin ojalillos muertas de vidrio
y se llenó la noche de puertas abiertas.
lunes, 22 de marzo de 2010
Memorias del Insomnio
Tomo un café en la cocina antes de salir a la calle. Desairo el vago impulso de ir a la cama y dormir por días, sólo tengo 5 minutos para perder antes de salir. Miro mi cara en un espejo y me río de mis párpados, laten. Ayer no latían pero ayer mis ojos eran la causa de mi risa, rojos de tanto tiempo sin parpadear por miedo a quedarme dormido.
Sacudo al cabeza y río por no llorar, eso la hice ya anteayer y me aburrío. Quizás hoy vaya al parque Lezama a caminar.
Me acuerdo:hace una semana me latía el bicep con mucha violencia, tardó tres días en parar ¡Tres días! No podía salir a la calle con un pistón en el brazo.
Me empiezo a vestir, últimamente disfruto mucho estar desnudo, me pongo calzoncillo, medias, zapatos, remera, me saco los zapatos y me pongo el pantalón. Salgo descalzo a la calle.
Me divierto en la calle, al principio tenía miedo, pero ahora ya ni veo como laten los edificios, últimamente mi forma de ver el mundo cambió, es líquido.
Pero como decía, salgo a la calle y me acuerdo de que hoy no le dí de comer al duende, porque tengo un duende en el patio, se llama Juan Martín Lozada Castañares, pero no sé si sabe porque nunca me contesta, no es como ésos pájaros del parque que me hablan; pero esos no me caen tan bien como el señor Lozada Castañares. De no ser porque ya estoy en el centro, lo invitaría a almorzar. Igual es un tipo raro porque nunca sale del patio, es decir, nunca entra a la casa.
El que es raro es el chino del Súper, creo que quiere matarme porque traté de seducir a sus botellas, me pareció que tenían frío y quise sacarlas a pasear, pero no me dejó.
Pero bueno, como decía, estoy en el centro aunque iba para el parque, por eso enfilo para la placita de las repúblicas ¡cómo me gusta el Obelisco! Es lo único que se mantivo sólido después del 23 de Agosto.
Busco con la vista un chocolatinero, pero nada, por eso me acerco al quiosco y el quiosquero me mira muy raro.
Por eso salí corriendo, nunca se sabe si esta está o no loco y te ataca.
Llego corriendo a casa y sin saludar a Juan Martín me meto en la cama.
Mis párpados pesan y cada tanto pateo inconcientemente. Me levanto casi de un salto y abro una lata de energizante.
Mientras fumo un cigarrillo y le hablo a Castañares, me tomo mi latita.
Abro los ojos y el living está en llamas. Precipitado llamo a los bomberos. Me voy contra un rincón del patio y trato, en vano, de no respirar el humo. Los bomberos llegan en el acto, entran al living y pasan a través de las llamas ¡No se chamuscan, ni nada!
Me acerco corriendo y agarro de las solapas al bombero mientras le grito que apague el fuego. Me mira sorprendido y sonrie, me agarran entre dos por la espalda y me dan una inyección.
Me despierto con el cigarrillo a medio consumir, lo pito nervioso y al mismo tiempo me seco el sudor frío de la cara. Levanto la vista y veo el living en llamas. Castañares me mira y sonríe. "Está todo bien, pibe, estás alucinando". Me acerco al fuego y me quema el dedo.
Abro los ojos, el cigarrillo me quema los dedos y Castañares no me habla ¡Siempre son pesadillas! Por eso es que no duermo, le tengo miedo, le tengo miedo a dormir.
Sacudo al cabeza y río por no llorar, eso la hice ya anteayer y me aburrío. Quizás hoy vaya al parque Lezama a caminar.
Me acuerdo:hace una semana me latía el bicep con mucha violencia, tardó tres días en parar ¡Tres días! No podía salir a la calle con un pistón en el brazo.
Me empiezo a vestir, últimamente disfruto mucho estar desnudo, me pongo calzoncillo, medias, zapatos, remera, me saco los zapatos y me pongo el pantalón. Salgo descalzo a la calle.
Me divierto en la calle, al principio tenía miedo, pero ahora ya ni veo como laten los edificios, últimamente mi forma de ver el mundo cambió, es líquido.
Pero como decía, salgo a la calle y me acuerdo de que hoy no le dí de comer al duende, porque tengo un duende en el patio, se llama Juan Martín Lozada Castañares, pero no sé si sabe porque nunca me contesta, no es como ésos pájaros del parque que me hablan; pero esos no me caen tan bien como el señor Lozada Castañares. De no ser porque ya estoy en el centro, lo invitaría a almorzar. Igual es un tipo raro porque nunca sale del patio, es decir, nunca entra a la casa.
El que es raro es el chino del Súper, creo que quiere matarme porque traté de seducir a sus botellas, me pareció que tenían frío y quise sacarlas a pasear, pero no me dejó.
Pero bueno, como decía, estoy en el centro aunque iba para el parque, por eso enfilo para la placita de las repúblicas ¡cómo me gusta el Obelisco! Es lo único que se mantivo sólido después del 23 de Agosto.
Busco con la vista un chocolatinero, pero nada, por eso me acerco al quiosco y el quiosquero me mira muy raro.
Por eso salí corriendo, nunca se sabe si esta está o no loco y te ataca.
Llego corriendo a casa y sin saludar a Juan Martín me meto en la cama.
Mis párpados pesan y cada tanto pateo inconcientemente. Me levanto casi de un salto y abro una lata de energizante.
Mientras fumo un cigarrillo y le hablo a Castañares, me tomo mi latita.
Abro los ojos y el living está en llamas. Precipitado llamo a los bomberos. Me voy contra un rincón del patio y trato, en vano, de no respirar el humo. Los bomberos llegan en el acto, entran al living y pasan a través de las llamas ¡No se chamuscan, ni nada!
Me acerco corriendo y agarro de las solapas al bombero mientras le grito que apague el fuego. Me mira sorprendido y sonrie, me agarran entre dos por la espalda y me dan una inyección.
Me despierto con el cigarrillo a medio consumir, lo pito nervioso y al mismo tiempo me seco el sudor frío de la cara. Levanto la vista y veo el living en llamas. Castañares me mira y sonríe. "Está todo bien, pibe, estás alucinando". Me acerco al fuego y me quema el dedo.
Abro los ojos, el cigarrillo me quema los dedos y Castañares no me habla ¡Siempre son pesadillas! Por eso es que no duermo, le tengo miedo, le tengo miedo a dormir.
sábado, 20 de marzo de 2010
El segundo que robo mi nombre
El instante es momentaneo
en lo efímero del instante es donde anida el asombro
capturar ese asombro y catapultarlo a las conciencias es el desafío
observo pues con la paciente inquietud del cazador
segundos transcurrir a la espera de ese segundo cuya mitad tiene el brillo
de los sucesos impensados
de los sucesos inesperados que han escapado a toda planificación
de los sucesos que realmente son únicos en medio de segundos iguales
segundos de calculadas rutinas
amparados por la tranquilidad de lo esperable
ese instante en el que los viejos se enamoran
en que los adolescentes se reconocen a sí mismos en el mundo
en que los niños descubren como correr
en que los bebés comprenden que luego de gritar el parto, una madre hay allí para alimentarlos y ahuyentar el frío del mundo de sus pieles
ese instante es el que busco con denuedo desde que conozco su existencia
pues he sido el bebé
he sido el niño
el adolescente, el viejo
he recorrido los rutinarios segundos de lo estable
y me he sentado a la vera de un camino al encontrar el arcoiris en un segundo increíble
y he de seguir buscándolo ya que en él me he dejado
el nombre que mi madre me hubo dado al nacer
dejándome ése segundo sólo mi recuerdo de ser Poeta
y mi necesidad de regalar asombro.
en lo efímero del instante es donde anida el asombro
capturar ese asombro y catapultarlo a las conciencias es el desafío
observo pues con la paciente inquietud del cazador
segundos transcurrir a la espera de ese segundo cuya mitad tiene el brillo
de los sucesos impensados
de los sucesos inesperados que han escapado a toda planificación
de los sucesos que realmente son únicos en medio de segundos iguales
segundos de calculadas rutinas
amparados por la tranquilidad de lo esperable
ese instante en el que los viejos se enamoran
en que los adolescentes se reconocen a sí mismos en el mundo
en que los niños descubren como correr
en que los bebés comprenden que luego de gritar el parto, una madre hay allí para alimentarlos y ahuyentar el frío del mundo de sus pieles
ese instante es el que busco con denuedo desde que conozco su existencia
pues he sido el bebé
he sido el niño
el adolescente, el viejo
he recorrido los rutinarios segundos de lo estable
y me he sentado a la vera de un camino al encontrar el arcoiris en un segundo increíble
y he de seguir buscándolo ya que en él me he dejado
el nombre que mi madre me hubo dado al nacer
dejándome ése segundo sólo mi recuerdo de ser Poeta
y mi necesidad de regalar asombro.
jueves, 18 de marzo de 2010
Los caminos del Poeta
Voy en la marcha hacia el cambio de conciencia
sintonizando el acorde del Poeta y del mundo
mi espíritu es un pájaro libando el cielo en el ocaso
mis ojos aún no ignoran la fascinación del cielo
o que la flor de la Rispsalis contiene la delicadeza del mundo
mi vida además de ser tránsito a lo eterno
es también mi eterna Poesía
mi historia es un Poema que conoce de mí más que mi mirada
trascendencia de mi numen conectado a lo profundo.
Los presentes cambiarán de continuo
en ellos siempre habrá Poetas
hermanados con la savia y la sangre
con la piedra y el cielo
observando con un lente primitivo el paso de las pasiones en el hombre
clarificados por cinco hábitos
-Hoy no te enojes
hoy sé agradecido
hoy no te preocupes
escribe y medita todos los dias
hoy se bondadoso con los demás-
contemplan los Poetas cómo el hombre se forja a sí mismo
cómo se relaciona con sus pares
cómo se halla en la Natura
protegiendo un estadio primitivo
en el que aún posee un diálogo fluido con los dioses.
sintonizando el acorde del Poeta y del mundo
mi espíritu es un pájaro libando el cielo en el ocaso
mis ojos aún no ignoran la fascinación del cielo
o que la flor de la Rispsalis contiene la delicadeza del mundo
mi vida además de ser tránsito a lo eterno
es también mi eterna Poesía
mi historia es un Poema que conoce de mí más que mi mirada
trascendencia de mi numen conectado a lo profundo.
Los presentes cambiarán de continuo
en ellos siempre habrá Poetas
hermanados con la savia y la sangre
con la piedra y el cielo
observando con un lente primitivo el paso de las pasiones en el hombre
clarificados por cinco hábitos
-Hoy no te enojes
hoy sé agradecido
hoy no te preocupes
escribe y medita todos los dias
hoy se bondadoso con los demás-
contemplan los Poetas cómo el hombre se forja a sí mismo
cómo se relaciona con sus pares
cómo se halla en la Natura
protegiendo un estadio primitivo
en el que aún posee un diálogo fluido con los dioses.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Conventillo de Carlos Calvo
Una entrada grande
tan grande como el desdén con el que la miran los que pasan
un pasillo largo
tan largo como la vigilia de los condenados
un patio abierto
abierto como las puertas de los pobres
un perro en el patio
tan hambriento como los niños que allí viven
un caño roto en la pared desvencijada del cuarto
un anciano postrado en una cama olvidado
un conventillo cualquiera
exactamente igual al que se ha incendiado
un barrio que ya no llora
pues llorar ha olvidado
una entrada grande
tan grande como el desdén con el que la miran los que pasan
ellos nunca han entrado
-no sé por qué
la puerta está siempre abierta-
algo de la verdad sencillamente los repele.
tan grande como el desdén con el que la miran los que pasan
un pasillo largo
tan largo como la vigilia de los condenados
un patio abierto
abierto como las puertas de los pobres
un perro en el patio
tan hambriento como los niños que allí viven
un caño roto en la pared desvencijada del cuarto
un anciano postrado en una cama olvidado
un conventillo cualquiera
exactamente igual al que se ha incendiado
un barrio que ya no llora
pues llorar ha olvidado
una entrada grande
tan grande como el desdén con el que la miran los que pasan
ellos nunca han entrado
-no sé por qué
la puerta está siempre abierta-
algo de la verdad sencillamente los repele.
lunes, 15 de marzo de 2010
El por qué de algunos encuentros
Los encuentros fortuitos serán pues
la coincidencia puesta a la orden del día
motivos de la alegría con que su deambulaje lo inspira
No se prive de realizar bajo la máxima de estar deambulando
Usted lleva la energía de sus días
Deambulando ésta se transforma
Realizando usted se carga;
sin qué transformar
todo Deambulaje es fatuo
Realice(c) para encontrar lo fortuito
y saque a pasear su cuerpo que aún es hora.
la coincidencia puesta a la orden del día
motivos de la alegría con que su deambulaje lo inspira
No se prive de realizar bajo la máxima de estar deambulando
Usted lleva la energía de sus días
Deambulando ésta se transforma
Realizando usted se carga;
sin qué transformar
todo Deambulaje es fatuo
Realice(c) para encontrar lo fortuito
y saque a pasear su cuerpo que aún es hora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)